24.3.09

¿Y ESTO ES FÁCIL?

¿Pero dónde me he metido yo?

[Este texto fue publicado en el número de marzo de 2009 de la revista "La Torre" que edita la Asociación Cultural y de Medio Ambiente de Ciempozuelos.]

Tengo un amigo que es una máquina. No se cansa ni subiendo ni bajando. Cuando le interrogas por una ruta seguro que te responderá que la cosa es bien sencilla y que apenas necesitarás un par de horas. Pero no le creas. El lo hace con buena fe y cargado de sinceridad, pero no todos tenemos su condición física ni sus conocimientos técnicos.

Esto ocurre muy a menudo. Obtener información precisa sobre una ruta de montaña no es fácil, y sin embargo, es indispensable para preparar la excursión. Además es un elemento importante en cuanto a la seguridad se refiere.

Así lo entendió el Gobierno de Aragón y la Federación Aragonesa de Montañismo que con el patrocinio de Ibercaja pusieron en marcha en el 2002 una serie de acciones englobadas en la campaña “Montañas Seguras” que pretendía ni más ni menos que eso: promover el disfrute de la naturaleza alejando de nosotros el fantasma del accidente.

Una de estas acciones fue el desarrollo de un sistema que sirviese para interpretar rutas. Y la cosa les llevó tiempo. No les envidio porque seguramente tuvieron que dar muchas vueltas a conceptos e ideas. El resultado se presentó un 24 de abril de 2003 en rueda de prensa.

El método se denominó MIDE (www.euromide.info) que corresponde a las siglas de Método de Información De Excursiones. Su objetivo es muy ambicioso: unificar objetivamente las apreciaciones sobre dificultad en una ruta. Se supone que además viene a complementar y no sustituir las recomendaciones que cada montañero considere oportunas.

Con este sistema se valora la severidad del medio natural, la posibilidad de que surjan problemas en la orientación, las dificultades en el desplazamiento y el esfuerzo necesario para conseguir el objetivo propuesto. Encontramos una graduación del uno al cinco en cada uno de estos apartados, siendo el cinco el valor máximo.

En la información de referencia también se dan indicaciones sobre riesgos evidentes y necesidades de conocimientos técnicos (realización de rápeles, progresión con crampones...). Incluye tipo de recorrido, distancia, “tiempo MIDE” y desniveles.
Su aplicación es libre y gratuita. Ya puede verse en topoguías y en guías de montaña y es muy intuitivo. Su utilidad es innegable. Su uso lo recomienda la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada y creo que con razón.

En Internet está toda la información disponible. Si además tienes intención de aplicarlo a tus rutas te tocará leerte el manual. Hay una interesante herramienta de cálculo a la que se accede cliqueando aquí.

Pero no es nada nuevo. La ascensión alpina desarrolló un método de graduación para vías en la que se consideraba distintos aspectos del conjunto de la actividad: longitud, dificultad técnica, exposición, compromiso. Este sistema parece una evolución de lo que la tradición y la costumbre montañera ha ido tejiendo en la cuna del montañismo. No especifica claramente la dificultad técnica máxima del recorrido. Es montañismo puro y duro. Seguro que os suena:

F (Fácil). Pendientes con desniveles siempre inferiores al 45% (roca, nieve y/o hielo) en las que ocasionalmente se utiliza el piolet. Trepadas de hasta II grado* (Paso con excelentes agarres o en laderas en las que se usan las manos. Se recomienda el uso de la cuerda en el descenso). Algunos pasos en glaciar.

PD (Poco difícil). Pendientes con desniveles superiores al 45%, aunque se sube andando. Aristas y crestas estrechas y aéreas. Trepadas de III grado (Escalada que puede ser vertical. Buenos agarres. Son necesarios conocimientos técnicos para progresar, asegurar. El descenso siempre en rápel). El uso de la cuerda puede llegara ser necesario.

AD (Algo difícil). Largas pendientes con desniveles superiores al 50% aunque se puedan subir andando. Aristas y crestas estrechas y aéreas. Escaladas de dificultad moderada incluso en terreno vertical, grados III y IV (Escalada propiamente dicha. Vertical y con buenas presas. Se requiere condición física). Glaciares complicados. Uso obligatorio de cuerda.

D (Difícil) Escalada mantenida, frecuentemente de IV.

MD (Muy difícil). Ascensiones y escaladas técnicas, pudiéndose alcanzar el V en escalda clásica (Chimeneas, diedros, fisuras más verticales. La mayor dificultad técnica). Longitud considerable. Exposición muy alta. Lugares remotos. Se requiere mucha técnica.

ED (Extremadamente difícil) .Dificultad extrema con enorme exposición, de larga duración, en lugares remotos.

ABO (Abominable). Ascensión extrema en todos los sentidos. Sin comentarios.

Estos grados se les suele acotar por arriba o abajo con la anotación “superior” o “inferior” con la intención de dar una información más precisa. Pero al no decir nada sobre las dificultades técnicas máximas del recorrido se desarrolló una escala de graduación en números romanos que se utiliza fundamentalmente en escalada clásica.

Existen otras graduaciones para escalada artificial, escalada en hielo, graduación del compromiso (peligrosidad), escalada en bloque o las de las vías ferrata. Incluso alguien con mucho humor realizó una graduación de dificultad del “zarzing”. El objetivo siempre es el mismo, dar información para quien desea seguir el mismo camino lo haga con seguridad



[Ver también el blog de la Asociación La Torre]