29.11.08

[16-10-2008] LA SUBIDA AL CIELO (GARGANTA DE LOS MONTES)

Hay rutas clásicas, es decir, típicas o características de una zona; y hay rutas tradicionales, relativas a costumbres del pasado. Esta ruta es de las "de toda la vida" y así lo recogen las guías. Se trata de una excursión que los de Garganta llaman "la subida al cielo" y así la mencionan en la página web del municipio y en los folletos que promocionan el pueblo y la comarca.Es difícil evitar el pensar ascender esta cima si uno para en sus cercanías. Así, que es el momento de repetir cima pero no camino. Parto, entonces, solitario desde la Plaza de Nuestra Sra de los Prados en Garganta de los Montes, por aquello de volver a las andadas, como diría mi compañero Juan. Camino por la cuesta de las Tres Cruces hasta alcanzar la parte más alta de la calle. Giro a la derecha y continúo por la pista que pasa junto al parque infantil y el hotel rural "La Casona del Valle".Cruzo una puerta canadiense y continúo por la ancha pista que realiza un agradable paseo circular y que es conocido como Camino de la Ermita. Pero antes de llegar al Embalse de los Lindes me desvío por un caminon que sale a la izquierda y que está marcado por un mojón algo escondido y con marca verde. Desde este punto no hay complicaciones para orientarse. Tal vez hay que tener algo de cuidado en un par de ocasiones pero con el mapa en la mano y siguiendo la traza evidente de la ancha pista forestal no deberíamos tener ningún problema.

"Mondalindo, lindo, lindo,
quién te ve te desea.
Quién tuviera la moneda
que debajo de ti queda"

Cuenta el amigo Román (incansable forero y mejor montañero, siempre dispuesto a prestar ayuda a quien lo necesite) que hay una leyenda que sitúa en estas laderas una cueva en la que habita una mora de rubios cabellos. Sólo visible en las mañana de San Juan cuando sale a peinar su pelo con cepillo de oro. Dice también que custodia un gran tesoro quehay en las entrañas de la montaña. Una leyenda que entronca directamente con la tradición minera de Garganta de los Montes y El Cuadrón.
Continuando con el relato de la jornada, pasé junto al Mirador de los Helechales en una explanada a la derecha y tras cruzar una barrera abierta abandono los robles y entro en un rico pinar que no despejará hasta que no alcance la cordal para llegar a la primera altura, El Reajo (1.742 m). En la línea divisoria y camino de Peña Negra -Mondalindo Oriental- (1.837 m) encontramos una diversa colección de antenas y no todas en las mejores condiciones.Alcanzo la cumbre tras recorrer unos doce kilómetros en amplias zetas que me ha permitido hacer los setecientos metros de desnivel sin mayores complicaciones. Tres horas y media para cumplimentar al vértice geodésico con las pertinentes fotografías. El Mondalindo (1.833 m) o el Alto de Don Galindo como nos recuerda Andrés Campos en sus artículos que pudo llamarse esta montaña.No es una travesía que presente mas problema que el tiempo de la actividad: casi seis horas en total, contando los descansos y las paradas para hacer fotografías. Otra cuestión a tener en cuenta es la existencia de cazadores anhelantes de cobrar algunas de las piezas que son habituales en la zona y siempre que la veda lo permita. Por seguridad hay que estar atento y no abandonar nunca el camino. Con el mapa que adjunta los folletos que se pueden conseguir en el Centro de Información turística de la Mancomunidad del Valle del Lozoya (en El Cuadrón) es suficiente, pero siempre es mejor llevar un mapa más amplio de la zona. Yo uso el de la Tienda Verde, Sierra Norte 1:50.000. Del IGN buscaremos la página 484. La ruta también la tiene Domingo Pliego en su guía "Excursiones fáciles por la provincia de Madrid", Desnivel, 1995.

20.11.08

[15-10-2008] EL VENTOSO 1.789 m, BALCÓN SOBRE EL VALLE DE LOZOYA

Buscar "el paisaje" parece ser la principal recompensa del que dedica su tiempo a pisar prados y recorrer trochas. La altura se convierte en la mejor manera de ver más y mejor, de abrazar con la vista lo que de otro modo sería imposible. Encontrar una atalaya desde la que contemplar el recorrido del río Lozoya y abarcar su valle es fácil por cuanto que lo flanquean alturas que en algunos casos sobrepasan los dos mil metros. Lo que ya no lo es tanto es la de poder ofrecer este espectáculo a los más pequeños.La del Lozoya es una de las cinco cuencas fluviales que hieren Guadarrama y abastecen a los sedientos madrileños. Su río antes es arroyo y de nombre bien distinto: Angostura. Nace muy cerca del mítico templo del montañismo en Madrid, el Peñalara (2.430 m), omnipresente en el valle. En su discurrir pronto forma un conjunto natural de obligada conservación.Dicidimos dejar el coche en el área recreativa "Las Lagunillas": circo glaciar que ahora sirve de zona de esparcimiento por aquello del "otro" cambio climático, aquel que no es provocado. Cerca está el Puerto de Navafría (1.773 m), al que llegaremos después de atravesar el área en dirección noroeste y pasar por una puerta giratoria. Es un corto paseo que te deja en el mismo puerto, al lado del Refugio ahora convertido en edificio administrativo de la "estación" de esquí nórdico. A la derecha, en el sentido de subida al puerto desde Lozoya del Valle, y a la misma altura de éste; en el lado opuesto al que se encuentra el refugio sale el camino del que tiene escrito Domingo Pliego que va hasta Somosierra. Tras cruzar una barrera que impide el acceso de "Vehículos no autorizados" -lo que todavía no se si es una ironía- entramos en una amplia pista muy conservada que seguiremos sin abandonarla. Es otoño y tiempo de setas. Esto hay que recordarlo porque encontraremos el lugar muy concurrido. Se trata de recolectores de esta que llaman "boletus" que es muy apreciada y que al parecer se da con facilidad y con calidad en al zona. En diecisiete minutos alcanzamos la fuente de La Víbora y en dos horas y cuarto llegamos a nuestro objetivo: El Ventoso (1.789 m) que se nos muestra hacia el sur de esta impresionante cordal de los dosmiles de Guadarrama, que se llaman Los Carpetanos, como un hombro de Reajo Capón (2.092 m) y se convierte en un magnífico balcón sobre el Valle del Lozoya permitiéndonos ver cómo las presas de La Pinilla y Riosequillo son espejos en los que contemplar el cielo.Un paseo sin desnivel, pero tal vez excesivo para la más pequeña porque sumaron casi diez kilómetros entre ir y volver por el mismo camino. En total fueron algo más de cuatro horas. Son datos del trasto electrónico ese, el GPS. Pero llevar cacharros no significa dejar el mapa en casa. Yo uso habitualmente: La Sierra Norte, 1:50.000 de la Tienda Verde. Se pueden consultar naturalmente los indispensables mapas del IGN, en este caso necesitaremos la hoja 484.