30.6.08

CABEZA DE LA BRAÑA, 1770 m, MONDALINDO, 1833 m [28-06-2008]

Diseñar una excursión atractiva y apta para las peques y los menos en forma a la vez que cumpla las expectativas de los más mayores y mejor preparados es complicado. Además se trataba de invitar a unos amigos a conocer los alrededores de Garganta de los Montes. Había que esmerarse porque eran capaces de arrancarme la piel a tiras si no quedaban satisfechos. Esta vez el reto no estaba en la ruta sino en su elección y planteamiento.

Mi ofrecimiento consistió en la realización de una excursión en dos partes. La primera nos llevaría desde el área recreativa del Puerto de Canencia hasta el alto de Cabeza de la Braña.
Desde el aparcamiento del área donde comenzamos a andar a las nueve y cuarto cogemos la amplia pista en dirección este. Cruzamos la puerta que impide el paso de vehículos y continuamos hasta la valla de piedra que nos permite ver la amplia extensión del Collado Cerrado.
Seguimos el camino paralelo a la valla disfrutando de la sombra de los pinos. En dos ocasiones encontramos bifurcaciones y en ambas debemos escoger el camino de la derecha.

Hay un repecho que se salva sin mayores problemas y que nos deja en una ladera abierta que se salva con un portillo de alambre. Salimos del pinar y disfrutamos de unas magníficas vistas de esta vertiente.
Para hacer cumbre debemos girar a la izquierda en ángulo recto y salvar la última cuesta que nos dejará en los 1770 metros de esta cumbre adornada con un hito considerable en cuanto a tamaño, coronada con un repetidor de radio y caseta de vigilancia forestal. Llegar aquí nos llevó una hora y cuarenta minutos.
Hacemos un alto y organizamos el Campo Base. Las peques quedarán disfrutando de la arboleda, bien atendidas. Allí inspeccionarán el entorno, conocerán al Guarda Forestal y tendrán, entre ellas, incluso alguna batalla de piñas.

Ahora el grupo se divide y los mayores intentarán llegar hasta el Mondalindo si el calor lo permite. Sin árboles y por tanto sin sombra, con los matorrales franqueando la evidente senda. Es la segunda parte de esta excursión.
No hay pérdida. Se camina paralelo a la cerca de alambre en todo el recorrido. Al parecer marca el límite entre municipios y lo que es más importante, el de los bosques y pastos que representan su patrimonio y que deben gestionar.
El descenso hasta el Collado Abierto se hace por una ladera con una pendiente que se dejará notar al regreso mostrándose poco amigable. Abajo una llanura en la que disfruta el ganado de pastos frescos. Esta primavera es simplemente espectacular. Tras superar La Albardilla y dos escalones llegamos a la cumbre: 1833 m. Encontramos un viejo pluviómetro y el Vértice Geodésico donde naturalmente hacemos la foto. Desde Cabeza Braña se tardó también una hora y cuarenta minutos. Descanso y regreso por la misma trocha para dar cuenta de los bocadillos con las peques en el C.B.
Disfrutamos del pinar que nos protege del rigor del sol y llegamos al puerto donde llenamos las cantimploras. Esta es la única fuente en todo el recorrido. Han sido unas ocho horas contando paradas, descansos y la comida.

La ruta aparece en EXCURSIONES FÁCILES POR LA PROVINCIA DE MADRID de Domingo Pliego y publicado por Desnivel, 1995. El mapa que puede guiarnos, el de la Tienda Verde, SIERRA NORTE, escala 1:50.000

25.6.08

PEÑALARA, 2428 m, PARQUE NATURAL DE PEÑALARA [21-06-2008]

Hace ya mucho tiempo que no salíamos al monte mi hermano y yo juntos. Demasiado. Y ahora con la buenanueva, necesariamente transcurrirá otra vez algún tiempo antes de emprender las aventuras soñadas. Así que me plantee hacerle un regalo aunque el no lo supiera: guiarle al templo del montañismo en Guadarrama, porque con todo lo pateado, él no había hoyado su cumbre.
El camino lo comenzamos muy temprano, de manera que pudimos disfrutar del soberbio espectáculo del amanecer. La ruta seleccionada, la normal clásica que en la guía del Parque Natural aparece en dos: La ruta 1 de ascenso y la 4 que desde la Laguna de los Pájaros nos dejará de nuevo en Cotos.
Desde el aparcamiento del puerto dirigimos nuestros pasos hasta la Casa del Parque desde donde tomamos la pista que pasa por el Mirador de la Gitana con su ingenio para reconocer las montañas cercanas por sus nombres y el Cobertizo del Depósito, legado de la antigua estación de esquí. Hay que seguir siempre recto. Sin tomar evidentes desvíos. Siempre hacia arriba, hasta Dos Hermanas (Que ya sabemos que una es Mayor y otra Menor) y luego por la cordal siguiendo un evidente sendero. Precisamente antes de alcanzar este punto es donde el espectáculo del sol coloreando laderas, encendido en un cielo de sangre se nos ofreció como un regalo. Tendría que pararme a pensar para calcular cuántas veces he subido. No es que sean muchas, aunque siempre menos de lo que esta hermosa montaña se merece. En cada ascensión hubo algo distinto. Un presente a guardar como un tesoro en la memoria.
Hacemos cumbre (dos horas desde Cotos) con la evidencia de que no andamos nada mal de fuerzas, así que seguimos hacia Claveles, que decidimos dejar para otra ocasión por la poca seguridad que me da mi pierna. Bordeamos el risco por la vertiente segoviana y alcanzamos la Laguna de los Pájaros (una hora desde la cumbre). Es un lugar mágico. Una zona de innegables valores naturales que las autoridades del Parque tienen calificada como de Máxima Reserva. Allí descansamos. Mi pierna se empieza a resentir del descenso. Continuamos lo que ahora es un paseo entre lagos de aguas que devuelven el reflejo de las paredes de nuestra montaña, hasta el repecho que supone ascender por la morrena lateral del Circo de Peñalara. Una visión que no se olvida, que sobrecoge siempre. Descendemos hasta el puente de madera y en el chozo de vigilancia tomamos el camino a nuestra izquierda. Es la llamada Senda del agua que nos devolverá al Cobertizo y el Mirador de la Gitana. Ya en el coche convenimos en que fue una gran mañana (cinco horas y veinte minutos incluidas paradas).
Hay muchas guías que detallan esta excursión. De Domingo Pliego tengo tres encima de la mesa que la recoge: “Excursiones fáciles por la provincia de Madrid”, “Excursiones en el macizo de Peñalara” y “Los dos miles de Guadarrama”. Las tres de la editorial Desnivel.

Más información se puede obtener de la página web del Parque: parquenaturalpenalara.org De ella se pueden obtener para imprimir mapas esquemáticos de las rutas. Para algo más serio el mapa de Sierra de Guadarrama 1:50.000 de la Tienda Verde o la página 483 del Instituto Geográfico Nacional disponible en ign.es

24.6.08

CANCHO DE LA CABEZA, 1264 m (POBLADO DE LA PRESA DEL ATAZAR) [15-06-2008]

El mayor premio de la cima es el paisaje. Siempre espectacular. Y eso es lo que aprenden a valorar los peques. Aunque se trata de una enseñanza fácil porque enseguida comprenden que se encuentran en un lugar especial y que estas vistas no se pueden encontrar fácilmente. Luego, poco a poco, van viendo que cada lugar es único y el paisaje un envoltorio suntuoso para este regalo inabarcable.

Esta ruta surge de una recomendación de rafa que había conocido por Román (ambos de sistemacentral.net). Y visto está que es una buena opción para realizar una magnífica excursión.
Se trata de partir del Poblado de la Presa del Atazar, aparcando el vehículo cerca de la pista cerrada al tránsito que hay a la derecha de la carretera. Dejamos atrás las edificaciones y los curiosos carteles de “No tocar los árboles” y seguimos las indicaciones en azul; marcas compuestas por un muñeco y una flecha. Muy gráfico.
Andamos una amplia pista hasta un cruce que nos confunde. Según el mapa “Sierra Norte de la Tienda Verde, desde ahí partiría el PR-14 que nos dejaría en la cumbre pero que no encontramos. De hecho está un poco más adelante y muy bien señalizado por las marcas azules que ya conocemos. En éste punto el camino se convierte en senda.
Salvado el último repecho descubrimos el panorama que protagoniza la presa del Atazar: es único y espectacular. Hay que prestar atención a los peques, como siempre, porque hay peligro de tropezar y además algún escarpado podría darnos un susto muy serio (también los mayores debemos andar con cuidado).En el trayecto hemos empleado dos horas desde el poblado hasta el vértice. Sin contar el tiempo dedicado a la comida y el que empleamos en salvar el error en el recorrido. El paseo ha sido tranquilo con muchas paradas para contemplar lo que la primavera ofrece. El regreso fue desandar el camino, aunque existe alguna otra opción muy interesante. Ya en el coche contabilizamos unas cinco horas de excursión.

Como ya hemos comentado, el mapa de La Tienda Verde contiene un error sobre el lugar por donde pasa el PR pero conociéndolo es tremendamente útil, como siempre. La ruta fue comentada en el foro de Sistemacentral.net

23.6.08

¡DIOSES, BENDECID A ESTOS MALDITOS!

Álvaro Osés Arbizu. ESCALAD, ESCALAD, MADITOS. Desnivel, 2006. 207 páginas.

Se trata de una gran obra. Escrita con soltura, aún moviéndose por terrenos escabrosos que resuelve con habilidad. Son quince semblanzas de otros tantos escaladores o alpinistas marcados con el estigma de malditos. Son nombres que se amontonan junto a Gálvez o el Musgaño. Son aquellos que en los ochenta levantaban banderas pirata, fieles a sus fueros internos y decididos a todo para hacer realidad sus sueños.

Álvaro Osés, premio desnivel en el 2003 a la hora de escribir esta “recopilación” de personas singulares lo había reflexionado mucho. Aunque evidentemente la selección de los nombres siempre podría originar algún que otro debate. Pero el autor, creo que lo tiene muy claro e intenta evitar deslumbrarse con dioses paganos: “Es por eso por lo que hoy en día hay muchos personajes que se escanden detrás de una aura de maldito con la esperanza de justificar una grisura sin límites, y no sólo en el arte, sino también en la vida normal”.

Eso sí, son todos los que están pero no están todos los que son. El autor en sus agradecimientos nos deja bien claro que el quisiera haber dedicado un capítulo a ausentes como Darío Rodríguez o Tino Núñez. Y eso nos deja expectantes. ¿Para cuando, Álvaro?

17.6.08

EL CUADRÓN, 1.378 m (GARGANTA DE LOS MONTES) [14-06-2008]

El Mondalindo no es el monarca. En la cordal que parece gobernar por su altura tiene un compañero mucho más modesto que al caminante se le antoja coronado. Al menos a mí esa es la impresión que me da con la alta torre que está en su cima y que sirve a los guardas forestales para la vigilancia.

Visitar el Cuadrón es un agradable paseo ideal para todos los públicos. Se realiza sobre pista amplia, recientemente arreglada y poco transitada. Lo que hay que tener en cuenta es que si lo intentamos en verano no hay sombra ni agua. No podremos olvidar ni las botellas bien llenas, ni gorras o sombrillas, ni la crema protectora con la que untaremos a nuestros hijos, y a nosotros mismos.
Partimos del bonito pueblo de Garganta de los Montes (1135 m.). En la plaza de la iglesia tomamos la Calle Mayor y la empinada Calle de las Tres Cruces. Terminada la cuesta giramos a la derecha. Pronto llegamos al "Descansadero del Pilón" con cartel informativo. Continuamos por la pista y dejamos atrás las últimas casas.
En suave ascension continuamos hasta el collado entre El Cuadrón y la Loma de Mata Águila (53 minutos). Una vez en la divisoria tomamos el camino carretero de la izquierda que zigzagueando atravesando campos rotos en mil colores. Cosas de una primavera desatada.Llegamos a la base de la altísima torre metálica. La guarda con simpatía nos saluda pero no nos invita a subir (tal y como dice mi hija: -¡jo, que morro!). Nos conformamos con acercarnos al vértice geodésico (1.378 m.) y hacernos la foto de rigor. En este sentido decir que hay que saltar un vallado de piedra o intentar separar una tensa alambrada de espino para acceder al hito. La opción del salto parece la más apropiada.
En este momento llevamos 51 minutos de camino desde el cruce o una hora y 44 minutos desde el pueblo. Es el momento de descansar, beber y disfrutar del paisaje que se nos ofrece: el Valle del Lozoya.El regreso lo hicimos por el mismo camino.
La ruta la podemos encontrar con una variante muy interesante para el regreso en la obra de Domingo Pliego, EXCURSIONES FÁCILES POR LA PROVINCIA DE MADRID, de la editorial Desnivel. Para los mapas, el SIERRA NORTE 1:50.000 de la Tienda Verde, y la página 484, 1:50.000 del Instituto Geográfico Nacional, disponible en su página.

1.6.08

BÁJAME UNA ESTRELLA

Miriam García Pascual. BÁJAME UNA ESTRELLA. Desnivel, 1991, 5ª edición. 66 páginas. Ilustraciones de Mónica Serentill i Rubio.

Iñaki Ochoa de Olza escribía en enero, en el foro que frecuento (sistemacentral.net) y que está lleno de amigos, esta recomendación para la lectura: “Dos libros obligados: “Bájame una estrella” de la navarra Miriam García Pascual, y “Cita con la cumbre” del bilbaíno Juanjo San Sebastián. Dos amigos, para mi fortuna, aunque Miriam hace ya bastante que la añoramos. Si lees eso y no te emocionas, no tienes sangre”

Es una opinión suficientemente cualificada como para salir a la caza del texto de manera inmediata. Se trata de un relato íntimo en el que la autora cuenta el viaje que en 1988 le llevó durante siete meses desde el Yosemite hasta el Fitz Roy, pasando por el Alpamayo y el Huascarán.

Miriam nos dejó un 20 de mayo cuando el Meru Norte decidió quedársela para sí junto a Jesús Buezo y Miguel A. Lausín. Es una lamentable coincidencia que su buen amigo Iñaki tuviera que quedarse más cerca del cielo que nadie en el Annapurna el pasado 23 de mayo, tres días después del triste aniversario.