28.9.07

UN POQUITO DE SENTIDO COMÚN GENÉTICO

[Este texto fué publicado en el número de julio de 2007 de la revista La Torre que edita la asociación cultural y de medio ambiente de Ciempozuelos.]

El trekking o el castizo excursionismo no es una moda. Disiento de mis compañeros de trocha pero pienso que sobre todo, es un reencuentro. Miles de años de evolución han esculpido nuestra morfología y no está diseñada para ganar en las modernas guerras de escritorios y sillas ergonómicas. Hemos nacido para vivir al aire libre.

Pero es cierto que ya no tenemos el conocimiento que nos da la experiencia o las referencias culturales inmediatas para enfrentarnos a una realidad natural que, reconozcámoslo, nos es hostil. Así que sólo nos queda confiar en nuestra herencia genética. Al menos en esa minúscula y desconocida línea de nuestra cadena de ADN que debe contener la información precisa para construir el “sentido común” en cada uno de nosotros.

Pero yo tengo el mío encerrado en una campana de vacío para no oírlo. Y cómo se que hay más gente como yo, optaré por recordar algunas cosas muy sensatas a la hora de disfrutar de la naturaleza, y así evitarnos algún disgusto tonto (que siempre lo son, los disgustos quiero decir).

Si quieres salir de excursión, prepara la ruta. Es un placer buscar referencias y encontrar elementos históricos, rarezas biológicas o realidades culturales que enriquecerán nuestra salida. Pregunta a quien ya la conoce o busca guías que las hay a cientos. Hoy día existe Internet, una plaza pública donde hay maestros, doctores y un millar de charlatanes por cada uno de ellos. En cualquier caso, hazte con un mapa que será siempre tu mejor aliado.

Adecúa el itinerario a tu capacidad física. Hay una excursión para cada uno de nosotros. Pit Schubert, maestro para esto de la seguridad en montaña, nos recuerda que muchos accidentes (algo así como el 30%) en montaña se derivan de fallos cardíacos o circulatorios. Además tienes que tener presente una vieja máxima si vas en grupo:” la capacidad del grupo está en la fuerza que tenga el más débil de la cordada”.

Cuando prepares la ruta no te fíes al 100% de los tiempos que te dan las guías. Date siempre un amplio margen. Y ya que hablamos de tiempo pensemos en la meteorología. Consúltala siempre antes de salir.

Adecua la vestimenta a la estación en la que estés y piensa en imprevistos como la lluvia. Hay muchas prendas diseñadas en plena era espacial que tienen propiedades impensables, pero no hay que gastarse una fortuna para salir a contemplar la naturaleza. Sólo hay que tener claro que lo importante es el calzado: resistente, impermeable, transpirable y que tenga una buena suela que se agarre al suelo.

No salgas nunca sin agua y ten presente dónde llenarás la cantimplora cuando ésta se agote. La cerveza es para cuando estés de regreso. Y no viene mal, además, llevar un pequeño tentempié compuesto por frutos secos o el clásico bocadillo de jamón.

Y ya termino la lista de llamadas al sentido común con dos elementos indispensables que no deben faltar en la mochila. Por un lado el teléfono móvil (con la batería al máximo de su capacidad). En la Comunidad de Madrid tenemos un magnífico servicio de rescate de montaña, pero para saber que te ha pasado algo, tienes que llamarles. No son adivinos. Y no puedes confiar en que lo haga tu compañero porque es posible que nadie le recordase lo importante que es llevarse el móvil. Llegados a este punto es obvio decir que no se te ocurra nunca salir sólo a la montaña.

¿Cuál es esa segunda cosa indispensable? Pues la cámara de fotos. Esas pequeñas maravillas digitales pueden tomar cientos de imágenes y convertiros en la pesadilla de vuestras amistades.

Ya caminando la senda todos tenemos que tener presente una regla de oro que no debemos olvidar jamás, porque en caso contrario mejor nos quedamos en casita. Y aunque no te lo creas, nuestros hijos nos lo agradecerán. Me refiero a “no dejar ni rastro de nuestro paso”. Y cuando digo ni rastro es eso: ni rastro. Es esa actitud la que nos diferenciará como un auténtico y respetuoso amante de la vida al aire libre. Mete en el macuto una bolsa y úsala. Si no generas basura, recoge la que encuentres. Por desgracia, seguro que la hay.

Si os parece hablamos de rutas por nuestra comunidad en otra ocasión. Por ahora sólo comentaros que ante cualquier duda tenéis un interlocutor muy válido en la Federación Madrileña de Montañismo (http://www.fmm.es/) , que además, entre otros, imparte cursos de iniciación a la montaña. Tampoco olvidéis que una de las profesiones más bellas es la de Guía de Montaña. Acudid a ellos. Os servirán para vuestros fines desde distintas empresas en nuestra comunidad. Muchas de ellas excelentes. Eso si, recordad que deben estar acreditados como tales.

Y naturalmente: ¡Feliz camino!